¡Buenas tardes! Si, hoy les dejo este pequeño relato que encontre por ahi, escrito por la misma Leila, ¡Disfruten!
"Deena Steele habla con Leila Osborn."
Yo estaba tomando una taza de malteada, se podría pensar que cualquier escritora tomaría té o café. Pues no, esta escritora con el cabello arruinado por tanta pigmentación artificial toma una taza de malteada o dos por día, en las noches una copa de helado basta. Cuando la puerta de mi pequeño apartamento se abrió, alce la mirada para encontrar a una rubia de 1.70 con caderas voluptuosas, su cabello rubio llegaba a un poco mas bajo de la mitad de su espalda.
Ella simplemente camino haciendo sonar sus botines de cuero negro en la moqueta, su chaqueta de cuero que claramente era de su hombre y sus jeans entallados solo me hicieron sentir envidia, ¿por que la perra siempre se veía bien vestida así?
Tomo asiento frente a mi, cruzo sus piernas, apoyo su codo en el brazo del sofá y coloco su barbilla en su mano cerrada en un puño; por lo tanto, yo deje mi computadora a un lado, deje la taza de malteada en la mesita y quite las gafas de mis ojos. Ella carraspeo y paso una mano por su cabello rubio ceniza.
Ella simplemente camino haciendo sonar sus botines de cuero negro en la moqueta, su chaqueta de cuero que claramente era de su hombre y sus jeans entallados solo me hicieron sentir envidia, ¿por que la perra siempre se veía bien vestida así?
Tomo asiento frente a mi, cruzo sus piernas, apoyo su codo en el brazo del sofá y coloco su barbilla en su mano cerrada en un puño; por lo tanto, yo deje mi computadora a un lado, deje la taza de malteada en la mesita y quite las gafas de mis ojos. Ella carraspeo y paso una mano por su cabello rubio ceniza.
—¿Sabes que hago aquí? —Su voz salio de una forma divertida con un toque de ironía, iba a contestar cuando ella hablo de nuevo. —Estoy aquí porque necesito que tu con tus amiguitos me hagan mas historias.
Eso me dejo sorprendida, ya tenia seis hijos, dos perros, un esposo y varios nietos al igual que hermanos ¿que mas quería? Ella al ver mi confusión de nuevo no me dejo contestar y prosiguió.
—Se que los lectores quieren saber mas de nosotros, las historias de nuestros hijos y asociados los apasionan, pero somos los originales.
—¿Xennon te mando, verdad? —Una sonrisa se dibujo en ambas al pensar en el elfo... el elfo, si.
—Para tu sorpresa, no. Vine por mi cuenta.
—Déjame ver si entiendo, ¿quieres una historia mas sobre ti y tu familia, de verdad?
—Si. No creo que Inferno haya sido suficiente para ellos, necesito mas. perdón. —Se rectifico carraspeando ante su desliz. —Los lectores necesitan mas.
Sonreí con sorna y la mire entrecerrando mis ojos, cuando note como soltaba un suspiro irritado escuche el click en mi cabeza.
—Por dios, tu lo que quieres es sexo caliente con Jason, ¿me equivoco? ¡Pero mujer, siempre tienes sexo loco y caliente con tu esposo!
—¡No es lo mismo! —Chillo. Guau, Tate tenia razón, su hija en ocasiones tenia un tono de voz exasperarte. —¡Quiero que tengamos sexo plenamente, no cortado como lo tenemos ahora, siempre sale alguno de mis hijos a interrumpir mi maratón! ¡Te odio por eso!
—Bueno, perdóneme por tratar de hacer tu vida mas interesante, Steele.
Los ojos de ella de un momento a otro estuvieron en llamas, diablos. Esos ojos eran escalofriantes. Ella me miro con las llamas bailando en sus profundidades rojas con naranjas y leves destellos de azul. Nerviosa, me removí en mi sofá y cruce mis brazos.
—Yo en tu lugar, me calmaría. Si me matas y me mandas al reino de tu esposo, nada de sexo caliente.
—¡¿Me estas amenazando?! —La indignación salio con una ráfaga de fuego que paso volando por mi cabeza, atónita la mire; su cara era una mascara de enfado y sus ojos en flamas eran peores ahora. —¿Como te atreves? ¡Soy un titan, joder! ¡Un titan!
—Y antes una puta, pero no vamos a hablar de esos temas dolorosos. —Otra ráfaga de fuego paso a un lado de mi cabeza y me estremecí cuando un temblor recorrió a Deena y me recorrió a mi, antes de que me percatara Jason Kwoless estaba frente a mi... bueno, no la cara de Jason, su trasero. "joder, que hermoso" El giro y me brindo una sonrisa tierna, la clase de sonrisas que le das a tu mejor amiga cuando su perro se muere, que decepción.
Deena lo miro y sus rasgos faciales se calmaron, menos mal. Ya tenia dos hoyos gigantes por el jodido fuego en mi pared... ¿como le explicaría eso a mi madre que vendría de visita? Jason se giro hacia mi y después hacia su esposa, cuando su voz rasposa hizo alarde de presencia, sentí mis bragas mojarse. "Soy sucia... a quien carajos le importa"
—Lo lamento, Leila... esta algo irritable. Al parecer, no tienes sexo pone así a mi mujer.
—Oh-h. N-no te preocupes, Jason... quiero decir, señor Kwoless.
La sonrisa en Jason solo hizo su cara mas joven y no perdí de vista el aro en sus labios, sus hermosos labios.
—¿Señor? Cariño, ambos sabemos que me conoces mejor que nadie. Gracias a ti tuve una manada de hijos.
—Sigue Jason y en lugar le rogare por escribir abstinencia entre nosotros.
La mirada de Jason regreso a su esposa para, frente a mi darle uno de los mejores esos apasionados con lengua frente a mi. Apreté mis piernas y cohibida mire a otro lado, ¿por que no buscaban un hotel? Enfurruñada mordí mis labios y cuando escuche un carraspeo, regrese para ver a una Deena con una sonrisa en los labios y a un Jason en la cabeza enterrada en el cuello de su esposa.
—¿Sabes Leila? Supongo que me iré... regresare después pero tengo que tener sexo caliente con este hombre en este momento.
—Esta bien... —Y así, sin mas, desaparecieron.
Deje escapar un suspiro y coloque mis gafas en su lugar una vez mas, antes de Deena la interrupción de los gemelos había sido horas antes y estaba agotada. "Pero tu querías un batallón" me dije a mi misma tomando mi taza de malteada, si. Lo quería.
























